lunes, 16 de enero de 2017

Babette Cole o la (in)trascendencia de la LIJ


Cuando en la tarde de ayer llegó a mis oídos la noticia de que Babette Cole, una de esas autoras contemporáneas y eternas de álbumes infantiles, había fallecido, no pude evitar pensar en la poca trascendencia social que tiene la LIJ...
A pesar de que muchos lectores y entendidos en esto de los libros para niños no comulguen con el estilo y/o el tipo de libros que esta ilustradora firmaba, no me podrán negar que su papel dentro del mundo editorial infantil ha sido muy importante, no sólo por ser una pionera en eso de tratar temas tabú como la sexualidad, la muerte o los estereotipos sociales en libros que supuestamente debían ser inofensivos y algo dogmáticos, sino por hacerlo desde una perspectiva humorística transgresora y, la mayor parte de las veces, también respetuosa.




Lo peor de todo viene cuando, pese a la cantidad de niños que se han reído a carcajadas con sus aguerridas princesas, han aprendido a leer con sus clases de sexualidad, o se han sentido identificados sus amores prohibidos (Cole vendió en vida más de tres millones de ejemplares de sus aproximadamente setenta títulos en todo el mundo), no exista un reconocimiento a la altura de las circunstancias en los medios de comunicación (N.B.: Un dato que me llamó mucho la atención fue que, hasta que no pasaron bastantes horas tras su muerte, Wikipedia, ese sitio que se caracteriza por la inmediatez, no añadió a su biografía el triste dato).


Da igual que se apague la vida de genios como Maurice Sendak o Leo Lionni, de escritores como Juan Farias o Monsterrat del Amo que tanto bueno han hecho por los niños, de reconocidos ilustradores patrios como Ulisses Wensell, o divulgadores de los libros infantiles como Ana Pelegrín. El caso es que la LIJ importa muy poco, más todavía cuando constatamos el escaso reconocimiento a todos aquellos que le van sumando grano a grano. Seguramente no sea un caso aislado entre otras muchas parcelas culturales, sobre todo aquellas que se refieren al entorno infantil. Quizá esta pataleta no llegue más allá de la vuelta de la próxima esquina, pero llama la atención que un sector con tanto interés comercial no reciba una mirada más atenta en el entorno de la información, sobre todo en la televisión y la prensa plurales (¡Menos mal que hay algo en la especializada! ¡Qué mínimo!...).



Ya sé lo que me van a decir... “Si es que, Román, somos invisibles, a nadie le interesamos, poquito podemos hacer contra el fútbol o Gran Hermano...” ¡Y un pijo! Es cierto que los niños nos interesan mucho pero a la vez muy poco, que de la LIJ sólo queda un residuo en el ser humano, quizá el más importante, pero poso al fin y al cabo, y que hay otras prioridades, sobre todo aquellas que se refieren al mundo adulto. Pero también es cierto que los monstruos solemos ser herméticos, retraídos y endogámicos. Hemos hecho mucho con los blogs, con las redes sociales, pero aún nos queda mucho para salir al mundo, por abrir nuestro espacio. A veces sonamos plastas, redundantes, relamidos... En una palabra, un coñazo.
Ya que el de adiós de otros grandes no nos ha hecho despertar, espero que el de Babette Cole, una mujer que supo conectar con el público a base de divertimento y buen humor, nos sirva para reaccionar, para montar el circo de la LIJ, ofrecer algo de espectáculo. En definitiva, sacar los los libros infantiles a la luz, con una sonrisa, disfrutando.



viernes, 13 de enero de 2017

Resfriado y sin tele... ¿Qué hago?


Mujeres y hombres (y viceversa) del tiempo pronostican unos días de crudo invierno, así que lo mejor será echar mano del nórdico y un buen carburante para resguardarnos lo mejor posible de gripes y resfriados (aviso que un servidor ya no sale indemne). Lo mejor es que no podremos ver la tele (ni queriendo, programan algo digno...) ¡y habrá que buscar alguna novelita interesante!

El señor Don Nicanor
estaba solo en su casa
viendo la televisión

Estaba viendo una historia
de indios y de vaqueros
con plumas y con sombreros.

-¡Qué película tan fea!
Es mejor que no la vea.

Y para estar más contento
se puso a leer un cuento.

[...]

Ana Fernández-Abascal.
En: El señor Don Nicanor.
Ilustraciones de Flavio Morais.
2016. Vigo: Faktoria K de Libros.


miércoles, 11 de enero de 2017

Breve historia del contexto social de la LIJ: de la escuela a la web 2.0


Jessie Willcox Smith

Aunque la Literatura Infantil y Juvenil (LIJ) tenga un largo recorrido dentro de la Historia de la Literatura y se considere uno de los géneros más difundidos dentro del panorama lector y editorial de nuestros días, no siempre ha sido así, ya que el interés por este tipo de literatura ha ido evolucionando a lo largo de la Historia. Por ello, este artículo pretende realizar una breve retrospectiva histórica, tomando como referencia los cuatro puntos cardinales que constituyen el contexto social de la LIJ: autores, editores, mediadores y lectores, desde los primeros textos escolares y los clásicos de aventuras, hasta el día de hoy en el que la globalización y la Web 2.0., son las grandes protagonistas.

Occidente hasta el siglo XVIII. Inicios de la lectura.

Hasta bien entrado el siglo XVIII, los libros se consideran bienes de lujo, es decir, sólo están al alcance de las clases altas y/o eclesiásticas, capacitadas, económica y/o intelectualmente, para consumir libros. Las bibliotecas escasean, quedando relegadas a las citadas esferas, aquellas que tradicionalmente han cultivado la cultura de la lectura, y por tanto, la del conocimiento y el entretenimiento. El analfabetismo se extiende como la pólvora en Europa, un territorio donde el poder feudal lo controla todo.
En mitad de este campo culturalmente yermo de la Edad Media, son los seglares los encargados de ejercer como editores y traductores, produciendo un reducido número de copias de los llamados códices iluminados y otras obras de los saberes clásicos, en sus scriptori de abadías y conventos. Estas son las dos razones que provocan que el libro no se pueda considerar un bien económico; por un lado, la oferta es escasísima, muy reducida, y por otro, la demanda es casi inexistente debido al mínimo nivel educativo de la población, cuya cultura tiene un gran arraigo en la tradición oral. Imágenes, frescos, historias, leyendas y cuentos son escuchados por todos, sin distinción de edad, constituyendo así el saber y el ocio de los pueblos.




Letras capitulares de los códices emilianenses (siglos X-XI)

Algo cambia durante el Renacimiento… Los copistas, cajistas e iluminadores comienzan a interactuar con los lectores y tienen en cuenta sus preferencias. La apariencia física del libro cambia: forma, tamaño, materia prima a emplear, cuerpo del texto, tipografía y encuadernación, se ven alteradas respecto a las de épocas pasadas. Un nuevo libro, austero y elegante, práctico y manejable, altera el espacio bibliotecario dotando a este de amplitud, luz y mobiliario para el debate y la conversación. El libro escapa de la oscuridad de las celdas monacales y se exhibe ante humanistas ávidos por la investigación y el conocimiento. Aupados por la figura del impresor-editor y la imprenta de Gutemberg (siglo XV), esa misma que desencadena la Reforma protestante, los títulos de gran interés se pueden copiar las veces necesarias de manera barata y eficaz, haciendo crecer la oferta paulatinamente y dinamizando el mercado. Cada vez son más los que tienen el libro al alcance de sus posibilidades, sobre todo la clase alta y una burguesía incipiente.


Así, con una lenta evolución en cuanto al número de lectores, la producción de libros en serie y una industria editorial emergente, llegamos a la Edad Moderna, una época de verdadera revolución en el mundo de la lectura debida, principalmente, a la revolución cultural que sufre occidente: la Ilustración promueve la instrucción del pueblo a través de las lenguas vernáculas, dejando a un lado las lenguas cultas como el latín. El analfabetismo empieza a considerarse una lacra que hay que erradicar y nacen los sistemas educativos extensivos, prueba de ello es la publicación del primer libro infantil ilustrado (pictogramas) con fines pedagógicos, el Orbis sensualium pictus de J. A. Comenius (1658) que se puede asimilar al primer libro informativo para niños.




A esta situación se añade la que vive Norteamérica. El Nuevo Mundo emerge, los emigrantes de media Europa aterrizan en busca de oportunidades, y por tanto, nace un nuevo mercado editorial que explotar.
También es en la Edad Moderna en la que la concepción de biblioteca privada y hermética queda rota por una nueva biblioteca. La biblioteca de suscripción, la biblioteca de préstamo, la biblioteca parroquial norteamericana o las bibliotecas nacionales europeas son alternativas a las que se suman numerosas iniciativas ciudadanas para adquirir cooperativamente libros que, aunque más baratos que en épocas pasadas, todavía no están al alcance de todos los ciudadanos.


Ilustración de las primeras ediciones de los cuentos de Grimm

El contexto del XIX: La literatura y las clases populares.

Tras los últimos años del siglo XVIII en los que se publican obras de corte infantil como las recopilaciones de cuentos de folcloristas como los hermanos Grimm y Perrault, o las fábulas de Samaniego, así como novelas de clara aceptación juvenil -Robinson Crusoe-, llega el siglo XIX y con él, la Revolución Industrial. Todas las manufacturas, incluida la del libro, pasan a ser un producto relativamente abundante y menos costoso. Esto provoca un vuelco en los hábitos de consumo de la Europa occidental. El libro disminuye su precio e incrementa su valor como bien social, la alfabetización se generaliza entre la clase obrera y la lectura adquiere más relevancia en todos los estratos sociales, incluyendo, cómo no, a los niños. El cuento y la novela de aventuras (H. C. Andersen, E. T. A. Hoffmann, J. Fenimore Cooper, Charles Dickens, Julio Verne o Alexandre Dumas) durante la primera mitad del siglo, y el nonsense, el realismo y la fantasía (Lewis Carroll, F. Hodgson Burnett, Louise May Alcott, Mark Twain, R. Louis Stevenson, J. M. Barrie o Carlo Collodi) durante la segunda mitad, provocan un despegue vertiginoso de la LIJ, aupándola como género literario a tener en cuenta por el mundo editorial. Durante esta edad de oro de la LIJ, la LIJ se establece como un género y, aunque el término no se acuña hasta el siglo posterior, queda definido el destinatario de esas obras, el niño o joven que necesita hacer propias lecturas que le interesen.


N. C. Wyeth

La necesidad de crear un libro atractivo para los pequeños lectores obliga a los editores a buscar nuevas fórmulas editoriales que incluyan material gráfico, campo en el que destacan figuras como Randolph Caldecott, Kate Greenaway, Walter Crane o Arthur Rackham, integrantes del primer grupo de ilustradores profesionales de LIJ.


Kate Greenaway


Arthur Rackham

Otro de los factores a destacar en estos años es la dinamización del mercado impreso, en el que destacará la prensa escrita, el primer medio de comunicación de masas, que también se podría considerar el primer vehículo de dinamización literaria. La publicación por entregas de muchas novelas hace más asequible la lectura, económica y temporalmente, al mismo tiempo que obliga al autor a buscar fórmulas apropiadas para mantener el suspense, lo que dio lugar a los fenómenos de retroalimentación literaria, tan comunes a día de hoy.
A pesar de esta generalización en torno a la LIJ, sobre todo entre las clases altas y medias, el libro infantil no posee un contexto tan amplio como se podría creer en principio, quedando restringido al de los propios autores, ciertamente especializados en literatura adulta, los escasos ilustradores de la época y un mundo editorial, que se interesa más por las ventas que por la innovación e investigación en el terreno del libro para niños.



El siglo XX. Una época agitada

Ya entrado el siglo XX, se desata una época convulsa, minada por todo tipo de conflictos bélicos entre los que destacan la Primera y Segunda Guerras Mundiales, que complican el avance cultural, quedando relegadas las artes a un segundo plano y esperando un nuevo contexto que favorezca su reflorecimiento. Es así como el interés por la LIJ renace, sobre todo en aquellos países donde quedan instaurados regímenes políticos de corte estable, léanse república democrática o soberanía compartida. Empiezan a surgir autores de LIJ que ven en este mercado la oportunidad de destacar, amparándose en los cambios de paradigmas sociales. El numeroso público infantil y juvenil es un acicate para revolucionar los cánones literarios de este tipo de literatura, de hecho, es entre los años 40 y los años 70, cuando las obras narrativas de LIJ más revolucionarias, sobre todo en los países nórdicos, Reino Unido y Norteamérica, ven la luz (El viento en los sauces de Kenneth Grahame, El doctor Dolittle de Hugh Lofting, Mary Poppins de P. L. Travers, Los Mumins de Tove Jansson o Pippa Mediaslargas de Astrid Lindgren).



El álbum infantil ilustrado del siglo XX, iniciado por los franceses Antoine de Saint-Exupery -El principito- y Jean de Brunhoff –Babar-, se impone dentro de la LIJ como un valor seguro donde la imagen, bien ilustración, bien fotografía, no sólo complementa al texto, sino que lo articula y añade otra serie de contenidos, convirtiendo a este tipo de libros en los indiscutibles protagonistas de la época, con ejemplos como Donde viven los monstruos de Maurice Sendak, El viaje de Anno de Mitsumasa Anno, Pequeño Azul y Pequeño Amarillo de Leo Lionni, el Flicts de Ziraldo Alves Pinto, o Los tres bandidos de Tomi Ungerer.




Y entonces, llega la escuela… Es la escuela y no otra institución, la que favorece el desarrollo de la LIJ. El profesorado tiene que mediar entre el niño y el libro aunque muchas veces ciertos títulos sean censurados por el docente. Se genera un diálogo entre el mundo escolar y el mundo literario, prueba de ello es el nacimiento de la biblioteca infantil, un espacio enmarcado dentro de un concepto más amplio, el de biblioteca escolar. De esta manera, el contexto social de la LIJ queda adscrito única y exclusivamente a las aulas y tiene como mediador al maestro que empieza a tomar conciencia de qué es la literatura infantil.
Años después, en los que la sociedad del bienestar se instala en numerosos territorios europeos, la cultura arraiga y nace una nueva biblioteca pública: una biblioteca abierta a todos los usuarios donde tienen cabida las salas de lectura infantiles y juveniles, zonas especialmente habilitadas que atesoran títulos y publicaciones dirigidas a estos lectores. La biblioteca pasa a ser un lugar de recreo, un espacio capaz de aunar el gusto por la lectura, el aprovechamiento del tiempo libre y un tipo de literatura, la LIJ.
Para que ello sea posible, son necesarios agentes que gestionen este primer contacto entre lector y libro, una tarea que recae sobre los bibliotecarios, trabajadores que comienzan a formarse en técnicas de animación a la lectura para desarrollar todo tipo de actividades que desaten el gusto por la letra impresa, de entre las que destaca la narración oral, una actividad que, habiendo sido aparcada en el olvido, se retoma como vía de conexión entre el mundo literario y los lectores.



De este modo, la red social entre el libro y el lector se construye sobre unas nuevas bases, autor-mediador-lector. Es, sin duda, lo más destacable del contexto social de la LIJ durante el siglo XX, el nacimiento de corrientes de animación a la lectura formadas por mediadores que desarrollan todo tipo de actividades en bibliotecas y centros educativos e intercambian experiencias, se considera un punto de inflexión para integrar a la LIJ en la sociedad a través de acciones generalistas o especializadas, como la aparición de numerosas publicaciones que se dedican al estudio de la LIJ.
Esto, unido a la creación de numerosas asociaciones y fundaciones, entre las que destaca el IBBY (1953), que otorga el premio Hans Christian Andersen (desde 1953) o la celebración del Día del Libro Infantil y Juvenil (2 de abril), como defensa del libro infantil para educar a las generaciones futuras en el placer por leer


A todo ello hay que añadir el claro despropósito con el que la radio y la televisión, los dos medios de comunicación de masas de la época, encaran a la lectura. El sonido y la imagen desbancan al invento por antonomasia, el libro, relegándolo a un segundo plano, aunque a veces también le presten ciertos servicios con programas dedicados a la lectura y las novedades bibliográficas.
En rasgos generales, este es el panorama que enmarcaría el contexto social de la LIJ en todos aquellos países occidentales con una estabilidad política, social y económica que favorece una cultura emergente dentro de la cual pueden florecer las disciplinas minoritarias. En el resto de estados europeos, como el caso de España, hay que esperar a la instauración democrática para que la LIJ evolucione en estos términos.


Noemí Villamuza

El nuevo milenio. Una nueva concepción global.

Durante lo poco que llevamos de siglo XXI son dos los factores que más influyen en el contexto social de la LIJ. En primer lugar, destacar que gran parte de los países occidentales han apostado por desarrollar los llamados planes de lectura, unos conjuntos de medidas que persiguen hacer frente a la degradación cultural que sufre la población de las naciones del mundo desarrollado o en vías de desarrollo. Estos planes lectores cuentan con campañas publicitarias, mejora de bibliotecas y otros servicios de lectura, así como diversos tipos de incentivos, para intentar que los jóvenes, lectores potenciales, enarbolen el libro como vía de conocimiento y ocio.
A tenor de estos planes lectores, y tomando como ejemplo el caso español, surge un movimiento social muy importante, el de aquellos profesionales, léase maestros, bibliotecarios o teóricos de LIJ, que abogan por trabajar de manera conjunta a través de todo tipo de vías privadas y/o públicas, asesorando así a todos aquellas personas e instituciones cuya implicación con el mundo del libro crece durante estos años. El esfuerzo de todos estos profesionales o aficionados, de las inversiones públicas, y de las empresas editoriales por rescatar del olvido títulos importantes o intentar innovar dentro del género, se ve recompensado en ciertos países con un incremento del número de lectores en edad escolar, lo que supone un primer triunfo sobre esa insuficiencia lectora que la crisis económica mundial y el retroceso educativo amenazan con incrementar durante las próximas décadas debido a la instauración de la sociedad tecnocrática.


Joosh Swarte

Es aquí cuando el segundo factor, Internet, entra en juego… Debido a estas relaciones profesionales, comienza a nacer en la red toda suerte de páginas, blogs y grupos sociales con contenidos relativos a la LIJ, creando así un entramado social en la llamada aldea global, que podría denominarse LIJ 2.0, que, a mi juicio, se puede definir por una serie de características entre las que destacan las siguientes:
1. La información de esta red queda adscrita generalmente a aquellos usuarios que comparten una misma lengua.
2. A esta red se puede acceder desde cualquier lugar del mundo de manera sencilla, es decir, no es restringida.
3. La información que contiene, aunque de temática especifica hace referencia a contenidos generales, y sólo puntualmente se encuentran opiniones y estudios especializados que suelen ser inaccesibles por esta vía.
4. La Web 2.0 aporta mayor visibilidad a la LIJ, un campo oculto bajo la sombra de la Literatura general.
5. La LIJ 2.0 es el simple reflejo de un engranaje que ya existía previamente, es decir, son exactamente las mismas: los mismos individuos con las mismas aficiones y pasiones que utilizan este nuevo entramado cibernético como un megáfono que aumenta la intensidad, que hace reverberar los avisos y llamadas, que ayuda a la propagación de una pasión compartida, pero que en pocos casos amplía la magnitud de la señal informacional.


Harriet Russell

Excepto ciertas publicaciones on-line especializadas cuyo acceso queda restringido por cierto montante monetario, son pocos los ejemplos de aportaciones notables y artículos de mención sobre la LIJ, que dependen exclusivamente, y en la mayoría de los casos, del altruismo de autores desconocidos que brindan sus conocimientos en blogs y foros de opinión.
Es cierto que abundan innumerables sitios donde abundan todo tipo de reseñas y recomendaciones literarias, pero no son tantos los espacios donde se recojan buenos estudios y artículos de investigación bien fundamentados. Por mencionar un hecho sorprendente, en la Wikipedia, herramienta de uso generalizado entre la población educativa de todo el Globo, las referencias a los autores de LIJ y sus obras, son mínimas. Cierto es que esta Web Social viste pañales todavía y que, paulatinamente, su diseño irá ampliándose y creciendo, ayudando de este modo al desarrollo de los diferentes campos técnicos y su acercamiento global a la Sociedad.


Jessie Willcox Smith


NOTAS

CAVALLO, G & CHARTIER, R. (Dir.). 2001. Historia de la lectura en el mundo occidental. Taurus: Madrid. 667 pp.
CENDÁN PAZOS, F. 1986. Medio siglo de libros infantiles y juveniles en España (1935-1985). Fundación Germán Sánchez Ruipérez-Ediciones Pirámide: Madrid. 393 pp.
CERRILLO, P. & GARCÍA PADRINO, J. 2001. La literatura infantil en el siglo XXI. Cuenca: Universidad de Castilla-La Mancha.
CERVERA, J. 1992. Teoría de la Literatura Infantil. Ediciones Mensajero-Universidad de Deusto: Bilbao. 382 pp.
DÍAZ PLAJA, A. (Coord.). 1988. Premios nacionales 1958-1988 Libro infantil y juvenil. Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil: Madrid. 71 pp.
ESCOLANO BENITO, A. (Dir.). 1997. Historia ilustrada del libro escolar en España. Del Antiguo Régimen a la Segunda República. Fundación Germán Sánchez Ruipérez-Ediciones Pirámide: Madrid. 650 pp.
ESCOLANO BENITO, A. (Dir.). 1998. Historia ilustrada del libro escolar en España. De la posguerra a la reforma educativa. Fundación Germán Sánchez Ruipérez: Madrid. 570 pp.
ESCOLAR, H. 1987. Historia de las bibliotecas. Madrid: Fundación Germán Sánchez Ruipérez - Ediciones Pirámide. 571 pp.
GARCÍA PADRINO, J. 2001. Así pasaron muchos años… (En torno a la Literatura Infantil Española). Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha: Cuenca. 290 pp.
GÓMEZ SOTO, J. 2011. Blogs lijeros. Primeras Noticias de Literatura Infantil y Juvenil, 260: 27-34.
HÜRLIMANN, B. 1982. Tres siglos de literatura infantil europea. Editorial Juventud: Barcelona. 351 pp.
NOBILE, A. 1992. Literatura infantil y juvenil. Madrid: Ministerio de Educación y Ciencia – Ediciones Morata. 190 pp.
ROVIRA COLLADO, J. 2011. Literatura infantil y juvenil en internet: de la Cervantes Virtual a la LIJ 2.0. Herramientas para su estudio y difusión. Ocnos, 7: 137-151.
SALVO, P. Cómo se funda una biblioteca infantil. En: VV.AA. 2005. Biblioteca en guerra. Biblioteca Nacional-Ministerio de Educación: Madrid.

Este artículo fue publicado en Cuadernos de Literatura, Primeras Noticias en el número 270-271, ocupando las páginas 13-22.

lunes, 9 de enero de 2017

Cuentos bajo cero


Atrás quedaron los días de vacaciones para regresar a una rutina que, aunque necesaria, es poco agradecida (¿A quién le gusta trabajar? Al primero que levante la mano lo mando al psiquiatra...). Si a todo ello añado las gélidas temperaturas que sufro en mi lugar de laboreo, la cosa se va de madre...
Todavía está por llegar el instituto en el que no tenga que ir con el chambergo encima toda la santa mañana. Mientras que unos tienen una orientación nefasta (se ve que los arquitectos sólo pensaron en lo "bonito y barato", y se olvidaron del "bueno", sobre todo en lo que a funcionalidad y eficiencia energética se refiere), otros tienen una gestión económica de país bananero (¡Pero qué malos son los políticos...! ¡No tenemos con qué encender...! ¡La culpa de este tiritar es de las petroleras...!), pero el caso es que, hay alumnos y maestros (esos tan envidiados) que se pasan el día con la manta a cuestas (y sin exagerar)... Que sí, que sí, más frío se pasa en el campo o sobre un andamio, pero aquí, sepan ustedes que también (y eso sin ser friolero... 9 º C marcaba el termómetro en el interior del laboratorio a las 9:12 minutos)


Quizá todo se deba a un problema de ubicación y que por estas latitudes prestemos poca atención a los rigores del invierno por ya tener bastante con los de agosto, algo estúpido teniendo en cuenta que Albacete ostenta el récord de temperatura mínima en una capital de provincia (el 3 de enero de 1971 alcanzamos los -24ºC). La ropa, las construcciones y nuestros hábitos, no atienden al hielo o la nieve, y así nos pasa, que vivimos congelados. Y como todo no se puede tener, elijan: o calor en enero, o fresquito en verano... Para hacer bien el amor hay que venir al sur, pero eso sí, no se les ocurra venir en pleno enero a menos que el vuelo proceda de Oslo.
Y con tanto frío y escarcha, en este lunes de invierno no he podido resistirme a apuntar a los Cuentos noruegos, unos recién publicados por la pequeña editorial Libros de las Malas Compañías en una edición más que recomendable para todos aquellos apasionados con el mundo de los cuentos populares. Esta es la colección que Absjørnsen y Moe recopilaron y publicaron entre 1841 y 1871, mucho antes de que Noruega existiera como país. 




Estos cuentos, más que interesantes para muchos folcloristas como Jakob Grimm, se utilizaron para normalizar la lengua noruega una vez que la triada de los países nórdicos (Dinamarca, Suecia y Noruega) se escindiera. En este volumen de sus cuentos completos pueden encontrar más de una centena de narraciones como El rey oso (también conocido como Al este del sol y al oeste de la luna, del que, por cierto, hay una edición preciosa ilustrada por Kay Nielsen) o Los doce patos salvajes, acompañadas por los grabados de los mejores artistas de la época y precedidas por un prólogo de Gustavo Martín Garzo.


Así que, estas noches bajo cero, ya saben: sofá, manta, algo que caliente el gaznate y cuentos, muchos cuentos.

jueves, 5 de enero de 2017

Carta abierta por la conservación del fondo bibliotecario: Las tres reinas magas.

 

Un lugar de Oriente Medio, 4 de Enero de 2017

Querido Román:
Gaspar, Baltasar y un servidor esperamos que hayas comenzado el año con buen pie. Nosotros muy liados, como puedes imaginar. Entre que el trabajo siempre se nos acumula a última hora y la difícil situación que estamos viviendo por estos lares durante los últimos tiempos, no sabemos muy bien si seremos capaces de cumplir todos los sueños...
Te escribo porque no sé cómo ha aparecido esta carta en las sacas de nuestros pajes. Creo que ha sido un error. Habla de unos libros de poesía preciosos que había en la biblioteca pero ya no están... Te habrás confundido de destinatario. Te la hemos enviado por vía urgente, así que, si la encuentras llena de escarcha sobre la repisa de tu ventana, no te alarmes: ha sido un ángel.
Como no hemos encontrado ninguna carta tuya más, no sabemos qué llevarte, pero seguro que alguna tontería cae en tus zapatos mientras nos calentamos el gaznate con esa mistela tan rica que sueles dejarnos.
Deseando que termines la Navidad con mucha salud y felicidad, se despiden con un abrazo,

Melchor, Gaspar y Baltasar


Albacete, 15 de Diciembre de 2016

Estimado/a Sr./a.:
Mi nombre es Román Belmonte, usuario habitual de la Biblioteca Pública del Estado de Albacete. Le escribo la presente para hacerle llegar una queja formal acerca de la gestión del fondo infantil de la misma.
Hace un par de días me vino a la cabeza Las tres reinas magas: Melchora, Gaspara y Baltasara, un libro de Gloria Fuertes publicado por la ya extinta editorial Escuela Española e ilustrado por Ulises Wensell. Sabía de antemano que ese libro se encontraba, junto a bastantes otros títulos de dicha colección, en las dependencias de la sala infantil de la citada biblioteca. No obstante preferí comprobar la ubicación en la base de datos sita en la página web. Mi sorpresa fue mayúscula cuando en ella, no sólo no aparecía ese título, sino que no aparecía ningún otro de la citada colección. Dado que muchas veces pueden existir errores, decidí acudir a la biblioteca y preguntar directamente a los auxiliares de biblioteca. Efectivamente ningún titulo de dicha colección estaba disponible, ni en la sala ni en el depósito, y se me confirmó que habían sido dados de baja, es decir, eliminados del fondo de la biblioteca. Pregunté a la auxiliar que me atendió que si era posible hablar con el responsable de la sala infantil, a lo que me respondió que no por encontrarse el citado funcionario de baja. Le pedí que me explicara qué criterios seguían para dar de baja un libro y qué hacían con ellos tras la decisión. Ella, amablemente, me respondió que se tenían en cuenta criterios como que no fueran de interés general, el número de préstamos que habían recibido, o el espacio disponible en el depósito. Después del proceso, los libros se podían ofrecer a la Red de Bibliotecas Municipales o a entidades sin ánimo de lucro como Cáritas o Cruz Roja. Tras esa charla me acerqué a la Red de Bibliotecas Municipales que gracias a su “Sección de programas” tienen a buen recaudo una excelente colección de joyas infantiles, y nada, a ellos no se les había ofrecido esos títulos... Así que, cabizbajo, me dirigí a una librería de viejo y segunda mano, y, aunque hurgué en las estanterías topándome con muchos libro que llevaban el código de barras y la signatura de la citada biblioteca, no encontré ni el más mínimo resplandor de los libros que buscaba. ¿En qué estantería estarán...?
Soy consciente de que no sé cómo funciona una biblioteca, tampoco los problemas que la acucian, ni cómo se gestiona el depósito de una, pero lo que todavía no puedo comprender es cómo el personal que está al cargo de la sala infantil no sabe apreciar el valor, no sólo monetario (sobra con echar mano de internet para dar buena cuenta del precio que han alcanzado estos libros), sino cultural, de una colección con la que han aprendido a leer, han reído y han soñado muchas generaciones de niños.
No son las cuitas de un nostálgico, no, sino las de alguien que pone en valor una colección única. Era única porque reunía gran parte de la obra de la mayor poeta para niños que ha dado este país en toda su historia y cuyo centenario celebramos este 2017. Era única porque muchos de esos libros aglutinaban el trabajo de algunos de los mejores ilustradores nacionales como Ulises Wensell, Miguel Ángel Pacheco, Tino Gatagán o Jesús Gabán. Era única porque ha transcendido a pesar de los años. Era única porque dichas ediciones ilustradas no se han vuelto a publicar.
Esos libros -que sí, que estaban encuadernados en tapa blanda y que parecían barajas de naipes- podían haber tenido otro fin que no fuese contribuir a la especulación en las tiendas de segunda mano (algo que por parte de una institución publica llama mucho la atención) o a engordar el mismísimo cubo de la basura. Se deberían haber contemplado otras opciones para no perder unas páginas que bien podían haber sido utilizadas para conmemorar el nacimiento de Gloria Fuertes durante este año que comienza. La pena es que ya no hay marcha atrás...
Hablar de atentado contra el patrimonio cultural me parece excesivo ya que espero que haya otras instituciones que sí velen por la literatura infantil española, pero sí hay que hablar de irresponsabilidad e incapacidad, tanto personal, como institucional, a la hora de preservar y promover, hoy y en el futuro, la cultura entre la ciudadanía albaceteña, en particular, y la española, en general.
Esperando que estas palabras sirvan para promover una mejora en los procesos de selección del fondo, para desarrollar una mayor formación de los bibliotecarios en ciertas materias y para animar a la conservación de nuestro patrimonio cultural infantil, se despide con un cordial saludo

Román Belmonte


miércoles, 4 de enero de 2017

Álbumes ilustrados que podrían editarse en español en 2017 / Picture books that could be published in Spanish in 2017


Cuatro días de 2017 y todo bulle con bastante tranquilidad. Tiendas, bares y hasta las redes sociales, parecen estar bajo los efectos de la cuesta de enero, así que hay que aprovechar para viajar por otros lugares donde campan los monstruos bajo la luz de los libros para niños y ver que se cuece por otros lares. Sí, sí, hoy le llega el turno a la selección de libros ilustrados en lengua inglesa que tanto gusta a padres políglotas, a maestros de inglés, editores patrios en busca de nuevos títulos y otros monstruos curiosos. Pero antes del listado, unas consideraciones (le estoy empezando a encontrar el gustillo a eso de razonar este tipo de selecciones) respondiendo algunas de sus hipotéticas preguntas:

¿Por qué libros anglosajones (llamémosles de algún modo)? Es el ámbito extranjero que más conozco (si es que conozco alguno) y el que más influencia tiene sobre el resto. Seguramente me tachen de imperialista y capitalista, pero me rindo ante la evidencia de que el álbum ilustrado se inventó en un país ingl´s y, desde entonces, se ha desarrollado enormemente.
¿Quiere decir esto que sean los mejores? Por supuesto que no. Hoy en día hay productos maravillosos en los diferentes mercados del libro-álbum. Aquí, en Francia, Japón, Korea o Chile, se gestan proyectos maravillosos que tienen mucho que decir en el ámbito internacional. También hay que tener en cuenta que debido a la amplitud del universo editorial anglosajón se han podido olvidar en el camino excelentes (e incluso mejores) obras que las que se recogen aquí.
¿Qué vías has utilizado para elaborar esta selección? Por un lado, y dado que viajo con frecuencia a Londres, he tenido en cuenta la lectura directa con muchos de estos títulos en librerías y bibliotecas. También me he topado con otros en algunas librerías españolas de referencia (cada vez son más los libreros que importan títulos foráneos). Finalmente he consultado las selecciones anuales de espacios por la lectura, entre los que destaco Goodreads, BrainPickings, Kirkus Review, The New York Times, The Guardian, Publisher's Weekly, BookTrust, The Children's Books Review, Readings y The Horn Book. Realizo un gran listado con todas ellas (con criterios diferentes -No dar voz al popular Goodreads sería como obviar a nuestros Canal Lector o Leoteca- títulos de naturaleza muy heterogénea y coincidencias varias), busco por la red los libros que desconozco (echen mano de los booktubers, todo un descubrimiento), los leo y, si me gustan, los voy incluyendo.
¿Por qué hay libros excelentes que no incluyes en este listado? No incluyo cierto libros por una serie de razones... La primera es que muchos de ellos ya han sido publicados en castellano o alguna lengua peninsular, como por ejemplo el Encontramos un sombrero de Jon Klassen, el ¿Mau iz io? de Carson Ellis, la Nana de tela de Amy Novesky e Isabelle Arsenault, La niña de los libros de Sam Winston y Oliver Jeffers (que ya incluí AQUÍ), El viaje de Francesca Sanna, El gato Mateo va de paseo por Brendan Wenzel (pendiente de reseña), o las novelas gráficas de corte biográfico como Einstein de Corinne Maier y Anne Simon. Esta es la prueba de que el mercado editorial es cada vez más global, priman las coediciones y los lanzamientos de muchos títulos se hacen simultáneamente en muchas lenguas. Otros títulos no se incluyen porque sencillamente se han publicado antes en castellano, véase El día que me convertí en pájaro de Ingrid Chabbert y Guridi o el Abecedario a mano de Isol. Algunos, como por ejemplo The polar bear de Jenni Desmond, al ser secuelas de otros publicados en castellano (La ballena azul) resultan reiterativos. Y por último, teniendo en cuenta de que soy partidario de la poesía en lengua original, he decidido prescindir de obras rimadas por la dificultad que entrañan a la hora de traducirlas, aunque para los amantes de este tipo de libros señalaré dos obras: The moon spun round: W. B. Yeats for Children (Noreen Doody sel., Shona Sherley Macdonald il.) y When green becomes tomatoes: poems for all seasons (Julie Fogliano y Julie Morstad).
¿Son todos susceptibles de ser publicados en castellano? Susceptibles, sí, pero que tengan que publicarse, por supuesto que no. Hay que entender que aunque la Cultura se presupone universal, hay productos culturales que, para tener éxito comercial, deben estar sujetos a un contexto con unas determinadas características donde pueden ser más entendibles que en otros. El libro-álbum anglosajón, aunque está cambiando ligeramente debido a la aparición de los llamados “nuevos europeístas” (por ejemplo el sello Flying Eye Books de Nobrow), sigue bebiendo de sus fuentes clásicas: el estilo “cartoon” de las ilustraciones, el humor ácido/negro, el efectismo, la interactividad o la narración lineal. Pero no debemos olvidar que, además de ser muy aceptado socialmente y contar con una visibilidad mayor que la que hay en nuestros ámbitos, la gran tecnificación del álbum anglosajón produce libros muy bien pensados partiendo de argumentos universales (¿Será producto de la convivencia cosmopolita?) y muy comprensibles por el público infantil (¿Será producto de la infantilización social?). Nada de esto quiere decir que los editores tengan que gastar su dinero en publicar las siguientes obras.

Así que, sin más que aclarar, les dejo con este listado de libros a los que añado algunas consideraciones allá donde procedan. ¡Ah! Y presten atención a los libros con tres estrellas, mis favoritos.


Mo Willems. The thank you book. (Buenos modales, educación)


J. J. Austrian y Mike Curato. Worm loves worm. (Sobre bodas / Matrimonios homoparentales) Nota: Aunque a simple vista parece un libro sencillo, a mi me ha parecido un libro genial y muy honesto donde el discurso verbal es fuerte y coherente. Con mucha sustancia. ***


Dan Santat. Are we there yet? (Sobre el tiempo / Libro interactivo) Nota: Cuando me topé con él en una librería londinense me pareció un artefacto maravilloso. Girar, voltear, de adelante hacia atrás... Pasado y futuro en puro dinamismo. Mucha técnica para una historia colorista llena de humor con recursos narrativos propios del cómic de parte de un autor prolífico con mucho éxito. ***



Kobi Yamada y Mae Beson. What do we do with a problem? (Enfrentarse a los problemas / Poético) Nota: Aunque ya incluí otro título de los mismos autores -What do we do with an idea?-, entiendo que muchos editores no se atrevan a publicarlo en castellano por su carácter contemplativo y evocador. Son álbumes intimistas que, aunque presentan mucha complementación entre palabras e imágenes, pueden pasar desapercibidos entre el público.



Deborah Freedman. Shy. (Enfrentarse al mundo real / Timidez) Nota: Es un álbum de gran preciosismo y muy poético, al igual que el anterior.


Caron Levis y Michael Santoso. Ida, always. (Muerte de un ser querido / Duelo)


Margaret Wise Brown y Christian Robinson. The dead bird. (Muerte de un animal / Ritos funerarios) Nota: Existe una edición anterior del mismo texto pero con ilustraciones de Remy Charlip. En esta nueva visión, Christian Robinson dota al texto poético de una perspectiva más actual (panorámicas o primeros planos preciosos como el de la portada)


Glenn Ringtved y Charlotte Pardi. Cry, heart, but never break. (Muerte de un ser querido / Simbolismo) Nota: Aparte de ser uno de mis fetiches en la LIJ, el tema de la muerte se trata desde una perspectiva diferente en este álbum. Aunque es demasiado impactante ver a un grupo de niños reuniéndose en torno a la muerte, ayuda a entender un hecho crucial desde un punto de vista social, compartido. ***


Ben Hatke. Nobody likes a goblin. (Pertenencia social)


Bob Graham. Home in the rain. (Momentos familiares y especiales) Nota: Me encanta Bob Graham y su capacidad para conectar con mi yo más infantil...


Sherman Alexie y Yuyi Morales. Thunder Boy Jr. (Relación padre-hijo / Afianzar la personalidad) Nota: No le acabo de encontrar el gusto a este recomendadísimo libro. Si se lo encuentran ustedes, aquí estaré...


Adam Rex y Christian Robinson. School's first day of school. (Miedos compartidos / Primeros días de colegio)


Lucy Ruth Cummins. A hungry lion, or a dwindling assortment of animals. (Humor / Retahíla) Nota: Me parece un libro redondo, con múltiples facetas, que juega con el texto y las imágenes, con lo que vemos y leemos, con escenas donde las ilustraciones copan el protagonismo y otras donde las sutilezas desatan sorpresa o carcajadas. Juguetón y divertido. ***


Julie Falatko y Tim Miller. Snappsy the alligator. (Vida cotidiana / Libro interactivo)


Anne Herbauts. What colour is the wind. (Dependencia sensorial) Nota: Lo tengo que meditar...


Bethan Woollvin. Little Red. (Versión de un clásico) Nota: No podía faltar esta caperucita aquí. Con cierto aire francés, la autora nos hace llegar una nueva versión del cuento clásico que utiliza numerosos recursos gráficos para captar la atención de los pequeños lectores y crear un discurso diferente ***



Jo Ellen Bogart y Sydney Smith. The white cat and the monk. (Sobre la compañía) Nota: Es un libro a caballo entre el álbum y la novela gráfica. Gran desarrollo de la interdependencia entre texto e ilustraciónes y una muy buena secuenciación son las dos grandes bazas en esta historia entre humanos y animales que se prestan compañía a pesar del individualismo. ***


Ed Young. The cat from hunger mountain. (Soledad / Codicia) Nota: Otro gran libro de parte del maestro Ed Young. Esta vez con tintes orientales y sus siempre chocantes sombras y collages, nos narra la historia de un gobernante hambriento y caprichoso. Bonito de veras. ***


Kate Beaton. King Baby. (Niños tiranos / Creciendo)



Joyce Sidman y Beth Krommes. Before Morning. (Familia)


Vera Brosgol. Leave me alone. (Paz y tranquilidad con toques de humor) Nota: Libro simpático y en la tradición más anglosajona para niños y mayores. Aunque el tema es recurrente, el dinamismo con el que se trata aquí me llama la atención, no sólo por la contariedad, sino por lo humorístico. ***


Randy Cecil. Lucy. (Cruces de caminos) Nota: Este es uno de esos álbumes donde confluyen varias historias, donde nos damos cuenta que nuestra vida está unida a la de los que nos rodean. Una historia llena de coincidencias que nos da pistas sobre el mundo en el que vivimos. ***


Sergio Ruzzier. This is not a picture book. (La lectura en los libros) Nota: El genial autor de origen italiano Sergio Ruzzier nos relata un viaje lleno de metáforas hasta el lugar donde mora la lectura. Poético y necesario. ***


Ann Rand e Ingrid Fiksdahl King. What can I be? (Posibilidades de la forma y el color) Nota: Aunque se rescata este título olvidado, prefiero el Chispas y cascabeles o El pequeño 1 con ilustraciones de Paul Rand. Sorry girls...




Marc Martin. Lots. (Libro informativo / Viajando por el mundo) Nota: Libro que, a modo de cuaderno de viaje, nos traslada a los lugares más inesperados. No es un artefacto gráfico sino un capricho del autor del también hermoso A river. Me gusta por lo artístico e inesperado. ***


Andrea Beaty y David Roberts. Ada Twist Scientist. (Libro informativo / Oficios) Nota: Continuación de dos títulos (y superventas) anteriores Iggy Peck, architect y Rosie Revere, engineer. Juraría que los he visto publicados en castellano, pero no los encuentro en ninguna base de datos...



Matthew Ohlsan y Sophie Blackall. A voyage in the clouds. (Libro informativo / Histórico / El primer vuelo a larga distancia en globo). Nota: Libro con un gran potencial educativo.




Jeff Gotesfeld y Peter McCArty. The tree in the courtyard. (Libro informativo / Biográfico / Anna Frank) Nota: Es un álbum potente con ilustraciones a lápiz de grafito que recoge escenas vividas y observadas por la conocida Anna Frank a través de la ventana de su escondite. Una mirada biográfica para entender un poco más la historia de la Europa del XX. ***


Jabari Asim y E. B. Lewis. Preaching to the chickens. (Libro informativo / Biográfico / John Lewis) Nota: Aunque es un libro muy hermoso por las acuarelas realistas llenas de luz de mano de uno de los mejores en esta técnica, su lectura se encontraría descontextualizada en otros países por la falta de reconocimiento ante el personaje protagonista.



Javaka Steptoe. Radiant child. (Libro informativo / Biográfico / Jean-Michel Basquiat) Nota: Un gran ejercicio artístico.


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